Redes fantasma

Uno de los mayores problemas ambientales de la actualidad es la gran cantidad de plástico que navega por el océano. Un estudio publicado por la revista Nature afirma que el plástico, al ser menos denso que el agua salada, flota y queda suspendido en la superficie oceánica. Con el paso del tiempo, las corrientes marinas han arrastrado este plástico, acumulándolo y formando una gran isla de basura que se encuentra en el océano Pacífico, la cual, pesa alrededor de 80 mil toneladas y alcanza hasta 1.6 millones de km2 de extensión, tres veces el territorio de Francia. (Lebreton et al., 2018).

Durante mucho tiempo se pensó que la mayor parte de esta basura provenía de plásticos de un solo uso, sin embargo, estudios recientes han revelado que el problema es mucho más grande y complicado de lo que pensábamos.

La industria pesquera, una de las más grandes del mundo, genera la mayor cantidad de plástico oceánico, pues cuando el equipo de pesca deja de ser funcional, es abandonado en el mar creando uno de los residuos más perjudiciales para los ecosistemas marinos: las redes fantasma.

El 46% del plástico que conforma la denominada “gran mancha de basura del Pacífico” está constituido por redes de pesca y más del 50% por equipo de pesca en general. (Ali Tabrizi, 2021, 0:27:58). Cuando los mamíferos marinos como ballenas o delfines se encuentran con estas redes, corren el riesgo de quedar atrapados en éstas, lo que provoca que no puedan subir a respirar a la superficie y mueran ahogados, cosa que sucede también con reptiles marinos como las tortugas. Además, peces, tiburones y otros animales terminan heridos o muriendo de hambre aprisionados en estas redes.

Estos peligrosos objetos se degradan a consecuencia de la exposición al sol, la salinidad del agua y la temperatura, generando residuos muy pequeños llamados microplásticos, que al ser consumidos por la fauna marina, cuyo sistema digestivo no es capaz de procesarlos, son acumulados en su organismo provocándoles la muerte.

Es importante comprender que los ecosistemas marinos tienen un equilibrio natural, en donde cada especie tiene un lugar y una función específicos, de manera que, si las redes fantasma dañan a uno solo de estos organismos, se generará una reacción en cadena que terminará con el ecosistema completo.

Por ejemplo, al cazar, los mamíferos marinos empujan peces, que son la principal fuente de alimento de aves marinas y peces más pequeños, a la superficie, además, levantan partículas que absorben CO2, ayudando a contrarrestar las emisiones de este gas, uno de los factores principales del calentamiento global. Si murieran los mamíferos marinos, las aves y los peces que dependen de ellos no tendrían qué comer, tampoco se levantarían las partículas absorbentes de dióxido de carbono, devastando ecosistemas completos en mar y tierra. Este es apenas un vistazo del peligro que representa la destrucción de los biomas marinos.

La principal amenaza de los mamíferos marinos son las redes fantasma.

Una reflexión crucial que nos explica Ali Tabrizi en su documental Seaspiracy: si este es un problema tan grande, ¿por qué no escuchamos casi nada al respecto? Existen empresas que certifican productos que vienen de los océanos. Estas certificaciones “garantizan” que los insumos marinos que consumimos provienen de la pesca sustentable, sin embargo, no existe ninguna supervisión real de los barcos pesqueros. Entonces, ¿cómo obtienen las empresas estas certificaciones? Las compran. Las certificadoras ganan mucho dinero por los sellos, mientras que los consumidores seguimos comprando a las mismas empresas porque, ahora, creemos que son responsables. Esta es una de las explicaciones más simples, pero no la única. Tras la pesca existe un sinnúmero de actividades ilegales que violan los derechos humanos y alteran el medio ambiente. De aquí deriva una conclusión obvia: la pesca sustentable no existe.

Nuestros hábitos de consumo son los que mantienen vivas industrias como la pesquera, que perpetúan violencia, destrucción de hábitats naturales y sufrimiento. Comencemos a darnos cuenta de la emergencia en la que nos encontramos. La acción más contundente y efectiva para preservar la salud de los océanos y en consecuencia, la nuestra, es dejar de consumir productos del mar.

Autor: Natalia Cabrera Argüelles

Referencias

Lebreton, L. (2018, 22 marzo). Evidence that the Great Pacific Garbage Patch is rapidly accumulating plastic. Nature. https://doi.org/10.1038/s41598-018-22939-w

Redes fantasma: artes y equipos de pesca abandonados que se han convertido en el silencioso asesino de los océanos. (s.f.). World Wildlife Fund. https://www.worldwildlife.org/descubre-wwf/historias/redes-fantasma

Tabrizi, A. (2021). Seaspiracy [Película; video online]. Netflix Originals